Leía tu texto después de un pésimo día, después de no poder dejar de pensar en que hubiese sido mejor no levantarme hoy. Después de cuestionarme... todo.
Leía tu texto y me sentía identificada. Lo leía y lloraba. Entonces... no he podido parar de llorar...
Te lo escribo por aquí, y voy a negarlo toda la vida, y no te lo voy a decir nunca más.
Pero me cuesta sonreír. No se si te acordaras de como solía ser yo, pero era la persona más positiva que te podías echar en cara. Solía tener una sonrisa siempre en la boca, y reírme como una histérica por alguna parida graciosa. También me enfadaba, y puedo ser la persona más rabiuda del mundo.
Pero ante todo suelo sonreír. Y ultimamente me cuesta, demasiado.
Con esto quiero decirte que... yo siempre he estado a tu lado, a pesar de todo. Y ahora te necesito yo a ti, a mi lado, cada día. Todos los putos días de mi vida hasta que esté con fuerzas de andar sola. Por favor, anda conmigo. Te necesito...
Ya no necesito ni a Alfred ni a nadie más, sino a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario